NOCHE TEMPRANA

 

Era una noche temprana.             

En vertical caía

“el milagro de la vida”.

Al mirar a ambos lados

descubrí la soledad

del espejo en las baldosas.

La perla plena del cielo

oculta tras un gris manto.

Sólo unos cuantos contemplan

-guarecidos bajo toldos-

la lluvia que desdibuja

en zigzag los colorines,

de los rótulos brillantes.

Alguien grita y mientras corre

juega, otros esquivan charcos.

Poco a poco las miradas

van quedando ensimismadas,

vuelan libres los deseos

que levantan y salpican

la esperanza conquistada.

Luego los pasos despiertan

al silencio que ha crecido

esperando la tormenta

que anunciaban inminente.

 

                                    Ana Déniz

 

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