Dados
Tengo un dado en cada mano: me juego la vida,
dos probabilidades de doce, diez en contra.
No es de carmín la loza, ni de olorosos pétalos,
es fría piedra, frío el muro, fría esperanza
si no ha de llegar. Avivo el hueco de las manos,
le susurro a los inertes cubos un deseo
al arrojarlos: la suerte está echada, los tramos
de vida también. Las dudas en el paladar
por unos instantes desdibujan las palabras.
Sobre la piedra lisa los dados, dos figuras
que me observan como dos ojos en la distancia:
son rojos, son ases ganadores, son futuro.
Ana Déniz

























