Vuélvete

 

Vuélvete, sí, hacia mi.

Seamos esa frontera invisible

Donde nuestras manos pasan y pasan

En la caricia sublime.

Seamos árbol que en su canción de amor

Permite cambiar el destino de la extinción

De nuestros labios en una llamada

A la atmósfera que luego nos acogerá.

No reservemos más el abrazo

Para ese horizonte que no nos respira

Y aunque no pare de llover cenizas

Por nuestra pasión que el coraje

Nos emborrache en una fuga 

Por cumbres nevadas de magarzas.

Vuélvete, sí, hacia mi.

El desierto impera con su profundo pesar,

Con su lamento mirándonos fijamente,

Con su constante ventolera de mares marchitos

Al son de los aromas de los caídos en la distancia,

Inyectándonos no se que sombra de borrascas

Que nos inducirá a la muerte del deseo,

A la languidez de la esperanza,

A la ruptura de la libertad en su alianza con los sueños.

 

                                                                         Dunia Sánchez

Comments (1)

AnaEnero 6th, 2010 at 20:53

Feliz año Dunia y muchas gracias por esta aportación recién llegados al 2010.
Un beso

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