Este poema formó parte de un momento de debilidad (no preocuparse)

 

Permíteme aunque te incomode  

llenar de lágrimas tu hombro.     

Déjame ocultar el semblante       

que hoy viste su luz más triste.   

 

No viene cargado de polvo,

llega inmaculado a buscarme,

ave de luz en el ocaso:

tiempo que no va, sino viene.

 

 

Cuando la duda se desvele

cuando la certeza se curta

mientras crece la oscura luna

bajo mis ojos, que ya ahogados

 

 

buscan la esperanza en el sueño,

y en el mar persiguen la barca

que no logro alcanzar a nado.

 

 

                                                Ana Déniz

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