Este poema formó parte de un momento de debilidad (no preocuparse)
Permíteme aunque te incomode
llenar de lágrimas tu hombro.
Déjame ocultar el semblante
que hoy viste su luz más triste.
No viene cargado de polvo,
llega inmaculado a buscarme,
ave de luz en el ocaso:
tiempo que no va, sino viene.
Cuando la duda se desvele
cuando la certeza se curta
mientras crece la oscura luna
bajo mis ojos, que ya ahogados
buscan la esperanza en el sueño,
y en el mar persiguen la barca
que no logro alcanzar a nado.
Ana Déniz
Diciembre 3rd, 2009 in
1. Mis poemas

























