Tentación
Voy a ti…
…a lo prohibido
Como aquel drago
Que pende del alto risco
Que aún con miedo
A rodar…
… a caer y convertir
Mi alma en ciscos
Me alongo al precipicio
Atraído por el abismo
Paco Ramos noviembre 2008
AHORA…
Ahora, bajo un ciprés marmóreo
Con la blanca luna como vigía
De los pasos furtivos en una noche
Cuando las emociones desfallecen
Nos reencontramos con nosotros mismos.
Ahora, ante este paraje somnoliento
Con el Monteverde lenguaje
De lo que mana del corazón de la tierra
Corres hacia arriba con el candor de una estela
Que deja la madre naturaleza,
Te entregas a la azabache bóveda
Envejeciendo tu llama de la pasión
Y te dejas, te dejas atrapar por raíces
Que se lían a tus piernas, a tus manos.
Sueltas tú soledad y saludas las cenizas que se trenzan
De su abandono, revives amargos silencios
Donde el saludo de cuervos deshoja tu esencia.
Ahora, bajo una cascada azul
Donde la helada humedad hace de fuego
Para volver, para volver a tus sueños
Carentes de una pena mugrienta,
Abastecidos de una refulgente felicidad y paz
Que repele todo llanto, toda angustia, toda sombra negra
En la espesa atmosfera que se nutre del néctar de la vida.
Dunia Sánchez Padrón
Cada instante
Cada instante en su tiempo anclado,
con la calma o su ímpetu ciego,
momificado en la memoria
lejano, frío.
Frío a la piel.
La sonrisa que se renueva
desconoce el lugar y el orden
de embarullados instantes.
Instantes dóciles.
Sombras chinescas proyectadas
en la retina de la vida,
en donde imágenes difusas
conforman la suma de un todo.
Un todo marcado de aristas,
fotogramas caleidoscópicos
de mil instantes.
Ana Déniz
Gracias a todos los que han estado apoyándome en esta etapa de la vida.
Es tiempo de girasoles. He seleccionado esta foto de una serie.
Tres versos
Disfraces en el alma
mentiras en la boca
dolor para la calma.
Ana Déniz
Me hallo en el dique seco
Me hallo en el dique seco del verso,
a donde no llega ola ni mar
tampoco crece la hierba, y el humo
aborda al aire hasta ser él mismo:
seco, asfixiante, doblegador…
Será que me apremia alguna cita,
tal vez con el silencio y el miedo,
o con el misterio y el futuro.
Me hallo encallada en lengua de arena,
al sol de la palabra, a la sombra
de la sangre, allí donde el infierno
es vereda a bordear de puntillas.
Sé que tras la esquina del presente,
el horizonte azul se aproxima
y yo he de comenzar a moverme.
Ana Déniz
Horizonte de sal (este poema lo inspiró la imagen anterior)
Horizonte de sal,
línea donde descansa tu mirada
haciendo equilibrios,
sopesando la pena, el día.
El mar que llega hasta tus pies
para colmar ausencias,
se va filtrando por abiertos poros
camino al lagrimal,
para anegar los ojos,
nublar los sentidos, provocar llanto,
mientras un parpadeo
clarea las pupilas negras,
azabache cristal que prende,
expandiendo el calor
del mediodía, sobre la esperanza
de tus vacías manos.
Ana Déniz
Sobrevoló por el blanco toldo
Sobrevoló por el blanco toldo,
la fugaz sombra de una gaviota,
es ilusorio sueño chinesco
de una realidad que se pasea:
elevada, libre, volátil.
Estremeció a las quietas hojas,
de unos ojos ausentes, perdidos
en los entresijos del rompiente,
mirada sin rostro ni motivos,
absorta en el revuelo de espuma.
Descubrir que la vida se agita
más allá de férreas voluntades,
más allá de las pétreas renuncias,
desplegando sus aladas fuerzas,
fechas en los caminos del aire.
Visión encendida y nítida,
pensamiento que transita y queda,
escrito en la retina del tiempo,
que en intermitencia sorprende
y asoma, al balcón de la conciencia.
Ana Déniz
CARTA IMAGINADA DE NAZIM HIKMET, EL TURCO, A MIGUEL HERNÁNDEZ, EL ESPAÑOL.
Camarada Miguel: ¿Qué bálsamo desprenden los álamos de España?
¿Cuál es la dimensión de sus raíces?, ¿Te deja sin resuello su fragancia?
¿Cómo es la historia en las calles de España? ¿Se presume, Miguel?
¿Puede uno comprenderla cuando pasea al mediodía?
Y los niños, Miguel, ¿sonríen acaso? ¿Dan un beso a sus padres
antes de anochecer y luego se divierten en sus sueños?
¿Cómo lloran las esposas de los combatientes en tu tierra?
¿Lloran con esperanza, les nace un arco iris detrás de la tristeza?
¿Se escabullen del tedio y del horror y vuelan lejos
como las mariposas de alas verdes que imaginan el aire?
¿Qué gemidos exhala la tierra humedecida de tu patria?
¿Lo recuerdas Miguel, te asomas más allá de los barrotes?
¿Cómo cantan los pájaros de España? ¿esperan a posarse,
o simplemente en vuelo ejercitan las cuerdas para luego?
Si tu hijo y el mío se encuentran una tarde aquí en Turquía
o allí, en tu hermosa patria, ¿sabrán por qué no viven ya sus padres?
¿Se abrazarán, Miguel, sin conocerse, porque tira la sangre de poeta?
Buena suerte Miguel, mi hermano en la desdicha y en los sueños.
No olvides referirme la textura que tienen las hojas de los álamos,
los sueños de los niños españoles, las alas verdes de las mariposas,
el canto de los pájaros, y cómo va la historia por la calle.
Cuídate de esa tos que yo me cubro de noche el corazón.
Pepe Junco
Asoma la noche
Asoma la noche,
con ella los grillos
que la acompañan,
augurando calor.
Noche de sombras
claras, de luna
de aureola azul
y mixtura de aromas.
La plaza sola.
La torre sola.
La campana
callada y quieta.
Resquebrajando
el denso silencio,
nostálgico vibra
el viejo reloj.
Los sentidos vivos,
los pasos serenos,
la voz recogida
y la vida latiendo.
Ana Déniz
FELIZ DÍA DE CANARIAS
Mari Carmen nos ha dejado una grabación que me trae recuerdos, aquí pongo el enlace para que la escuchen. Cuatro mujeres recitando el poema de “La Maleta” de Pedro Lezcano. Muchas gracias MariCarmen.
http://www.goear.com/listen.php?v=2b48505
LA MALETA
Ya tengo preparada la maleta. Una maleta grande,
de madera.
La que mi abuelo se llevó a la Habana;
mi padre, a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y, rodeándola,
un hilo de pitera.
Ha servido de todo: como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me pauran muhco,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé donde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de mi vieja.
…¡La hostelería es buena! - me dijeron.
Y cogí la bandeja.
“Sí señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa”…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras,
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza.
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa. Me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.
Ha sabido que pronto
van a venir de afuera
técnicos en alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte y nuestra muerte
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte
cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas.
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avance a toda vela!
…Y yo ¿voy a quedarme reculando?
¿Voy a dejar que crezca
sobre la tierra mía
toda la mala hierba?
¿Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias?
Pensándolo mejor, voy a sacar
de la vieja maleta
el libro, la camisa, la escudilla,
la batea…
Voy a pintar y barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacía
me acercaré a La Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia
de la insular miseria!
Ellos, ellos,
que cojan ellos la maleta
Los invasores de la paz canaria,
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya,
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro,
que cogan la maleta.
Que cojan la maleta,
¡que cojan para siempre la maleta!
Pedro Lezcano
Viejo reloj
Le he dado un soplo de vida al reloj
que viejo dormía en la mesa.
Ahora en la oscuridad
escucho su latido y tiemblo,
mientras con los ojos insomnes
me dejo arrastrar por el tiempo,
que va y vuelve que vuelve y va…
al son del respiro de mi existencia.
Ana Déniz
POR SI ALGUIEN SE ANIMA. YO NO ESTARÉ, PERO DE HABER PODIDO…
Aquí podrán ver quienes estarán en el evento.
http://mhhombreypoetaalicante2010.blogspot.com/
HA CAÍDO SOBRE LA NOCHE…
Ha caído sobre la noche un silencio de perros.
Yo también he caído, he tocado todos los fondos,
mientras en la mañana se pasea:
el amor, las libélulas, el polen y las mariposas.
El desgarro ha calado en vitales tejidos,
al sueño se le han truncado las azuladas alas,
pero aún respiro y se agita el aire de alegría
en el pecho, en donde brilla mi corazón rojo,
albergue de sonrisas cuando no es escarcha ensangrentada.
En los nidos se están gestando poemas y es primavera,
cuando llegue el duro estío y crecidos echen a volar
darán sombra y refugio al caminante.
Entonces, yo buscaré el mar en todos los horizontes.
Ana Déniz
Llegas
Ha pasado un año…
vuelve abril
con su sol eclipsado
su tiempo variante
su ritmo acompasado
mi recuerdo constante.
Las flores van naciendo
acompañando a mis suspiros
restos de un anhelo
de aquel beso regalado
bajo el rosal del desconcierto
tras el clavel del atrevimiento.
Llegas primavera
con tu paso delicado
ofreciendo ese aroma
ese regalo del tiempo;
vuelve la magia de abril
hermosa primavera en mis labios.
Erika
“Soñando en su nubecita”
Diminuta y trasparente vivía en un lugar altísimo. Siempre viajando en una nube, hasta el día helado que se precipitó al vacío y cayó sobre un perro peludo y calentito. Poco le duró la alegría, porque el cuadrúpedo se sacudió y al suelo la lanzó, salpicando en un agujero, donde de pánico vio correr a varias hormiguitas. Rodó varios metros hasta que se paró en una piedra ahuecada y descansó. Pensó que soñaba cuando volvía a su casita y disfrutó de la rica brisa de un día soleado que la evaporó y le devolvió a su nubecita como una gotita.
20/04/10 sinforianoquintana
SOMBRAS EN LA TARDE
Sombras en la tarde
Cuando esferas de coral tejen el ánimo,
El hilillo que los sueños forjan
Para ser estrategia de la alegría.
Las gélidas caricias se difuminan,
Se quiebran en las bocanadas de un cielo
Cuyas nubes animadas por la esperanza
Describen el resonar de los corazones.
¡A danzar¡
¡A danzar¡
Que la sombras de la tarde
Embellece el ritmo trepidante
De los océanos,
De los montes
Arraigados a la maravilla
De ser manantial de la sabiduría.
Dunia Sánzhez Padrón
AÚN ESTAMOS…
Aún estamos Miguel, intentando rescatar
nuestros muertos para enterrarlos en fosas de amor
y en su lugar depositar el rencor que dormita en el recuerdo.
Muchos acontecimientos ocurridos desde que nos falta tu aliento:
la libertad tuvo que malvivir bajo barrotes,
tardaron muchos, pero que muchos años en rescatar
la llave de la concordia que descuidada y olvidada estaba
en el mar de nuestras conciencias, herrumbrosa.
La reconciliación llegó amparada por la paz
el miedo la acompañó, pero consiguieron poner los pilares
por los que trepar, desde el profundo silencio.
Pero a veces se me eriza el corazón cuando se conmueven
las basas que sustentan presente y futuro en libertad.
Entonces nos queda meditar nos queda rememorar,
nos queda el verbo preciso, la acción para que la equidad
sea generosa y no vuelva el ansia de abofetear
al aire, a la carne, ni que nuestras curtidas lágrimas
se conviertan en balas de cristal fosilizado.
Ana Déniz
He encontrado este poema en el baúl del olvido
No quiero,
no, morir
en la cárcel
del pasado,
cuyos barrotes
se forjan
con olvido.
No quiero
prisión
para la huella
del recuerdo,
ni herrumbre
en la piel
de la amistad,
antes, cellisca
que veloz huye
por las fisuras
del presente,
hacia el exilio
de la voz
y la mirada.
Ana Déniz
Inmenso cielo
Ahí estás inmenso cielo
Llano celestial
Árbol de sueños
Donde el amor planta miradas
Y el poeta siembra los versos
Adonde van los deseos
De donde vienen los tiempos
Ahí estas colorido cielo
De azul de aurora de negro
Mar que atraviesa el rey
En puntual velero
Ahí estas inmenso cielo
Raso inerte
Infinito agujero
Donde guardé mil momentos
Mudo conocedor
De la vida y los secretos
Taciturno paraíso de mis desvelos
Ahí estas pintoresco cielo
De nubes de estrellas de vientos
Que el Dios tiempo no te ha borrado
De sus divinos lienzos
Ahí estas inmenso cielo
Por descubrirte
Por conocerte
Ambición estúpida de los que te pretenden
Yo solo sólo quiero un pedazo
El que yo vea desde el suelo… y soñar
Con que serás destino de este mortal crédulo
Paco Ramos agosto 2008
HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ
Aún nos toca el corazón el rayo
que no cesa, y nos descubre en el pecho
la brecha de tu ausencia, que es la misma
ausencia que dejaron otros muchos.
El viento del pueblo trae en sus alas
fuego y llanto, y cuando con fuerza alza
el puño de la solidaridad
desbroza en nuestro verso la esperanza.
Y aún tus tres heridas nos sublevan,
la de la vida: sangre en la palabra;
la del amor: la libertad del beso;
la de la muerte: la acallada voz.
Todos somos rama del mismo árbol,
hijos del sol y de un vientre de barro.
Somos la misma leña cuando ardemos,
única llama que por la paz clama.
Ana Déniz / 2010
LA TARDE…(POEMA)
La tarde rumia el deforme canto de las olas,
La tarde es lentitud que conforma una bóveda celeste
Donde el girar y girar del último vuelo de una gaviota
Se embellece con la última danza de los enamorados
Que de roque en roque
Lanzan sus gritos resonantes en labios que se acarician.
La tarde,
Poblada de sueños que se ofuscan por las praderas
Donde mi llamada se hace ausente
Como cometas blancas rotas al son de la melancolía.
Dos árboles hacen sombra, son puentes del vacío,
De la nada que arrastra mis manos envejecidas.
Dos árboles… que con sus miradas lánguidas
Barruntan la desnutrición de un sol
Que con su gemido desnudo
No es capaz de abarcar
Todos esos cuerpos azotados, despedazados por un hambre.
Insonorizados por la fuerza feroz de un viento abocado al desprendimiento
De rocas para sus fosas anónimas.
La tarde rumia el deforme canto de las olas,
Galopa en el divagar de un corazón que adolece
Al unísono de la madre naturaleza es campo marmóreo
En que el agrietar de las alas libres
Son lágrimas frente a un espejo
Cuya tierra baila en soledad, soledad.
Dunia Sánchez
Un poema que nos remite Paco Ramos
Párate y vive
Acaricia suavemente la mañana
Y verás como te sonríe el día
Pon freno
Párate y vive
Suavemente disfrutando cada instante
Inhalando poquito a poco la existencia
Observando cada flor y cada llama
Cada gota derramada del crisol de nuestros días
Y refresca con silencio tus oídos
Y llénalos de cadenciosas olas
De correosas brisas bajo los árboles
Siente y disfruta del sutil vuelo de la mariposa
De la sonrisa inocente y del beso tierno
Párate
Yace en paz sobre la tierra
Mira al cielo y sonríele a la nube
A aquella blanca y viajera que galopa con mil formas
A la sempiterna azul de los cuadros
Déjate cubrir por la triste gris del invierno
Y ya abiertos los sentidos
-Y por un momento- gota a gota
Nebulízate
Con el hermoso llanto de la vida
Vive
Sin prisas atesorando momentos
Paseos y abrazos colores y formas
Sube la montaña y húndete en el firmamento
Y sé tierra feraz y fresco sol
Y sé noche amiga y mar salvaje
Y sé grandioso insecto y fiera dormida
Y hazte llevar -cual brizna de la hoja-
Hasta descansar entreverado con la tierra
En la mullida sombra del árbol de la vida
Pisa suave aunque el sendero sea abrupto
Y no molestes al mundo con tu paso
Paco Ramos 09-2008
NOCHE TEMPRANA
Era una noche temprana.
En vertical caía
“el milagro de la vida”.
Al mirar a ambos lados
descubrí la soledad
del espejo en las baldosas.
La perla plena del cielo
oculta tras un gris manto.
Sólo unos cuantos contemplan
-guarecidos bajo toldos-
la lluvia que desdibuja
en zigzag los colorines,
de los rótulos brillantes.
Alguien grita y mientras corre
juega, otros esquivan charcos.
Poco a poco las miradas
van quedando ensimismadas,
vuelan libres los deseos
que levantan y salpican
la esperanza conquistada.
Luego los pasos despiertan
al silencio que ha crecido
esperando la tormenta
que anunciaban inminente.
Ana Déniz
“Padre Nuestro”
Y me dijo el buen hombre: reza un Padre Nuestro;
y yo que había olvidado, recé:
Padre Nuestro ven a nosotros,
alivia el padecer que nos aflige,
funde las luces y sombras que nos cobijan
para que sane la alegría
que cabalga en nuestras venas
y vuelvan las sonrisas a revolotear;
y así se haga tu voluntad
cuando en la renuncia nos encuentres.
Amén.
Ana Déniz
Dados
Tengo un dado en cada mano: me juego la vida,
dos probabilidades de doce, diez en contra.
No es de carmín la loza, ni de olorosos pétalos,
es fría piedra, frío el muro, fría esperanza
si no ha de llegar. Avivo el hueco de las manos,
le susurro a los inertes cubos un deseo
al arrojarlos: la suerte está echada, los tramos
de vida también. Las dudas en el paladar
por unos instantes desdibujan las palabras.
Sobre la piedra lisa los dados, dos figuras
que me observan como dos ojos en la distancia:
son rojos, son ases ganadores, son futuro.
Ana Déniz



















































